03 septiembre 2007

Nadie hablará de mis proyectos cuando estén muertos

Estoy despierto aunque debería estar durmiendo. Estoy sentado bajo la luz del flexo aunque debería estar en la cama; nunca me ha gustado dormir en una silla. Aunque tampoco puedo dormir, anyway. Quizás mi cuerpo aún siga pensando que es la hora que fuese donde demonios estuviese hace ya bastantes horas, so far away, aunque nunca he sufrido jet lag. Quizás sea porque mañana comienzo un nuevo proyecto. Sí, debe ser eso. No me gusta comenzar nuevos proyectos; es como reinventar la rueda. Mañana tengo que reinventar una rueda que no es nueva pero que será nueva. He perdido ya la cuenta de los proyectos que he dirigido en mi vida: todos se parecen y todos son diferentes. Hay unos volaos por ahí que dicen que los proyectos son únicos, que tienen un inicio y un fin. No recuerdo qué había antes de los fines que he vivido. Y me angustia sentir que si lo supiera, mañana no tendría que reinventar la rueda. Nadie habla de los proyectos cuando están muertos. La experiencia no existe, tan sólo una sucesión indefinida del presente. No recuerdo por qué me he levantado. Mejor me vuelvo a la cama. Mañana será un nuevo instante, viejo y nuevo a la vez.