20 mayo 2007

Yogi Berra y el alcance de un proyecto

Yogi Berra es una de las leyendas vivas del béisbol americano, que participó en el desembarco de Normandía durante la segunda guerra mundial, y famoso también por sus peculiares y divertidos aforismos, repletos de tautologías y oximorones, conocidos como yogiismos; por cierto, nuestros periodistas deportivos no se quedan cortos en dicha práctica: esto no acaba hasta que se cruza la línea de meta, el fútbol es así, etc. Se cuenta que Yogi Berra pidió una vez una pizza y el camarero le preguntó en cuántas porciones quería que se la partiera, a lo que Yogi contestó que en cuatro porque no estaba lo suficientemente hambriento como para comerse ocho. Gracioso, ¿no? Cambiemos ahora el contexto. Como jefe de proyecto le entregan a Yogi un cronograma de proyecto compuesto por una red de 200 actividades, plan que rechaza porque dice que no puede dimensionar de forma precisa más de 90, ni mucho menos gestionarlas de forma eficiente. A ver quien se ríe ahora.

A veces, cuando nos ponemos a detallar actividades, y nos emocionamos con eso del detalle y del divide y vencerás, parecemos tontos con una tiza –escribas ante un teclado y un archivo en blanco de MS Project recién abierto esperando con ansia ser colmado de tareas, en versión era del conocimiento. Y el exceso de detalle nos hace marcar un gol en propia puerta; porque no tenemos en cuenta hechos como los siguientes:

  • La incertidumbre global del proyecto absorberá todo el nivel de detalle que esté por debajo del nivel de ruido: sería como intentar hacerse oír dentro de una sala donde todo el mundo está gritando.

  • Un exceso de detalle incrementa el trabajo para crear y mantener el plan de proyecto: al final es más la salsa que los caracoles –o, puestos a comer pizza, comerse una pizza Hut con masa pan pizza.

  • Un mayor nivel de detalle incrementa la probabilidad de cometer errores en el plan: tendríamos un mayor número de estimaciones que exigirían un mayor nivel de precisión, además de un mayor número de interrelaciones entre actividades.

  • Existen proyectos en los que no todo el alcance se puede desmenuzar desde el principio y hay que hacerlo de forma progresiva a medida que el proyecto avanza: partir la pizza en 8 trozos, comerse 4 y guardar el resto en la nevera para calentarlo en el microondas al día siguiente.

Quizás Yogi Berra también podría haber triunfado como jefe de proyecto. De hecho, después de hacerlo como jugador, lo hizo como entrenador. Y para finalizar, otro yogiismo inspirador para la gestión de riesgos: “si te encuentras un tenedor por el camino, cógelo”.