16 agosto 2006

Dilema

Imagina que la empresa para la que trabajas ha resultado adjudicataria, junto con otra, de un contrato para la construcción de los tanques de almacenamiento de una futura planta de regasificación. Para llevar a cabo la ejecución del proyecto ambas empresas han creado una UTE, aunque en la práctica se han repartido a partes iguales el número de tanques de manera que a ti te han encargado la dirección de una parte del proyecto, mientras que de la otra parte se encargará otra persona de la otra empresa. Los dos jefes de proyecto partís con planes de proyecto y presupuestos idénticos, aunque disponéis de libertad a la hora de tomar decisiones sobre caca uno de vuestros respectivos proyectos. Por otro lado, los costes de cada proyecto están desglosados en dos partidas: una que imputa directamente a cada uno de los proyectos y otra que imputa a una partida presupuestaria de la UTE común a los dos proyectos. Una vez finalizados los dos proyectos, el importe de esta partida presupuestaria común se dividirá en dos partes iguales deduciéndose cada una de ellas del margen bruto alcanzado por cada uno de los dos proyectos.

Después de leer el plan de proyecto que te han entregado, el mismo que le han entregado al jefe de proyecto de la otra empresa, te percatas de que hay una bonificación por parte del cliente de 30.000 € si la mitad de los tanques están finalizados con un mes de antelación, y de otros 30.000 €, a sumar a los anteriores, si son todos los finalizados con antelación. Utilizando el método CPM llegas a la conclusión de que necesitarías 40.000 € para poder recortar un mes el plazo de tu proyecto, con lo que excederías en 10.000 € el presupuesto del mismo, hecho que no sería visto con buenos ojos por tus superiores. Pero espera un momento, también te das cuenta de que esos 40.000 € extra se podrían colar en la partida presupuestaria común de forma que al final del proyecto solo se te imputaría la mitad. Y 20.000 € menos los 30.000 € de bonificación, por finalizar con un mes de antelación, supondría haber finalizado el proyecto ¡10.000 € por debajo del presupuesto! Menudo tanto frente a los superiores. Pero resulta que la rapidez de tu argumento había pasado por alto el hecho de que para ello el otro jefe de proyecto no debería también intentar recortar el plazo, porque en ese caso lo dos gastaríais 40.000 € extra de la partida común de manera que estaríais como al principio, excediendo en 10.000 € el presupuesto. Porque si yo lo hago y el otro no lo hace, él se come 20.000 € que harían sobrepasar precisamente en esa cantidad su presupuesto, mientras yo me cuelgo las medallas. No, no. Piensas que es mejor no hacer nada. Es lo mejor para los dos. Pero entonces… ¿y si el otro, pensando que yo he llegado a esta conclusión, decide entrar a reducir el plazo y así llevarse los méritos? Menudo lío. ¿Y tú que harías?