01 abril 2009

Adherencia a la programación y factor P (y 2)

Como continuación de la entrada inmediatamente anterior, finalizaremos con algo inédito que no se contó en la conferencia, al menos con este detalle. En aquella entrada seminal, en la que se abordó por primera vez el tema de la adherencia, también se decía que “para aquellas tareas cuyo progreso real en la figura 2 es menor que el de la figura 3 podríamos identificar limitaciones que impiden su avance, mientras que para aquellas cuyo progreso real en la figura 2 es mayor que el de la figura 3 podríamos identificar la posibilidad de que en un futuro se tenga que rehacer el trabajo hecho”.

Una forma de ver esto con detalle es considerar las figuras 2 y 3 de forma conjunta, como se muestra en la figura siguiente:


Entonces podemos construir la siguiente tabla en la que podemos calcular la diferencia para cada actividad entre su valor ganado (BCWP) en la fecha de reporte (Fecha de Estado) y su valor programado (BCWS) en la fecha en la que debería haberse ganado la programación ganada (Programación Ganada):


Cuando la diferencia es negativa, como en el caso de las tareas 7, 8, 9 y 10, ésta debería ser un indicador de riesgo sobre la posibilidad de existencia de algún impedimento o limitación que dificulta el avance de esas tareas -una señal de humo que debería advertir al jefe de proyecto de investigar con mayor detenimiento para determinar las causas de ese humo-. En caso de no existir ningún impedimento o limitación, la causa podría estar en un rendimiento inadecuado del trabajo que se está realizando, procesos no bien definidos o malas asignaciones de personal.

Cuando la diferencia es positiva, como en el caso de las tareas 6 y 11, ésta debería ser un indicador de que su realización no está sincronizada con la programación, con el consiguiente riesgo de tener que rehacer parte del trabajo que se está realizando. Esto es bastante obvio en la tarea 11 porque algunos de los inputs requeridos podrían estar ausentes al no estar aún finalizada una de sus tareas predecesoras –ver tarea 9-, aunque no lo es tanto en la tarea 6 que, aunque no le falta ningún requerimiento, sigue habiendo una falta de sincronía entre su realización y lo programado. El refrán “lo que va por delante, va adelante” podría no tener ningún tipo de sabiduría en este caso al estar incurriendo en el riesgo de tirar a la basura el trabajo adelantado para volverlo hacer de forma correcta.

En este sentido, la tabla anterior se puede utilizar de filtro que permite focalizar la atención del jefe de proyecto en aquellas actividades que pueden merecer especial atención en un momento dado del proyecto. En este caso cómo de adheridas van a la pogramación original y con qué nivel de sincronización se está realizando el trabajo.