03 septiembre 2008

Determinismo, aleatoriedad, Deming y barbaridades estadísticas

Leo en esta noticia algo, una interpretación, que también suele ser habitual en una sesión de control de un proyecto, análisis de ventas de una empresa, etc. Al parecer, durante el fin de semana de hace dos semanas, hubo una víctima mortal más en accidentes de tráfico que en el mismo periodo del año pasado. Como a lo largo del 2008 estas cifras habían venido siendo menores respecto a sus respectivas del año anterior, la conclusión del periodista es que ha habido un “frenazo al descenso de muertes en la carretera”. ¿Podemos ser tan categóricos en la conclusión? ¿O más bien nos estamos dejando cegar por una mala comprensión de la aleatoriedad? Concretamente una confusión en lo que Deming denominó “comprender la variación de un sistema”.

Todo comienza cuando nos dejamos llevar por la ilusión de que una variable es determinista, posee un valor determinado, cuando, en realidad, está sujeta a fluctuaciones estadísticas. A las variaciones producidas por las fluctuaciones estadísticas, una especie de ruido intrínseco al propio sistema debido a la aleatoriedad, se las denomina variaciones de causa común. Mientras que a las variaciones que van más allá de ese rango, producidas por agentes externos al sistema, se las denomina variaciones de causa especial. Mejoras en el estado de las carreteras, eliminación de puntos negros o disuasión en hábitos de conducción peligrosos mediante el sistema de puntos, serían causas especiales con el fin de reducir el número medio de accidentes. Pero un número medio es precisamente eso, un promedio. Las variaciones de causa común hacen que los valores reales fluctúen alrededor de ese promedio. Y siempre van a estar ahí.

Hay que comprender la variación de un sistema si se quiere mejorar su funcionamiento, dice Deming. Y para ello hay que evitar cometer dos errores: tratar las variaciones de causa común como de causa especial -que es lo que se hace en la noticia citada al inicio- o tratar las variaciones de causa especial como de causa común. Una pequeña variación, aunque cambie la posible tendencia, tendrá con mayor probabilidad una causa común que una especial –que las acciones emprendidas para reducir el número de accidentes hubieran dejado realmente de tener efecto, cosa que finalmente no ha resultado ser así-. La aleatoriedad tiene esas cosas.

Por lo que respecta a la Dirección de Proyectos, el error de forzar o violentar al sistema al tomar una variación de causa común como una especial, se puede dar en el seguimiento y control de un proyecto, y las decisiones que toma el jefe de proyecto basadas en esa medida del rendimiento. Respondiendo a pequeñas variaciones o desviaciones realizando cambios puede acabar con empeorar su curso. Que el ruido no nos ponga nerviosos.