Pero, ¿qué tiene que ver, o mejor dicho, qué no tiene que ver esta máxima aristotélica con los proyectos inmobiliarios? Lo que sea que no tenga que ver, quizás pueda resolver una paradoja burbujeante del postladrillismo. A saber, hablas con amigos metidos en el sector, bien sea inmobiliarias, constructoras, bancos, pintores, fontaneros, chapistas, piseros, ventaneros, tallistas, etc., y ya te dicen que van teniendo menos trabajos, que no hay nuevos contratos, que se tarda en cobrar, o no se cobra, vamos, que ya no es lo que era. Pero uno pasea por cualquier lugar y de deforestación nada, sigue viendo una plantación de grúas que ríete tú de la explosión cámbrica. Claro, luego los que están ahí metidos hasta las cejas te cuentan que, obviamente, un edificio no se hace en cuatro días, que lo que se ve por ahí en construcción se comenzó a construir, o incluso se gestó su anteproyecto, antes del punto de inflexión. Y claro, el principio, ni tan siquiera la mitad, no son ni el todo ni su mitad ni la aceituna de Carpanta. Vamos, que no se lo endiñan ni a Aristóteles.

SPADE: ¿Está dispuesto a hacer el primer pago y recibir el halcón de mis manos?
KASPER: Bien, en cuanto eso… aquí tiene –le responde entregándole un sobre que Spade abre.
SPADE: ¿Diez mil? Habíamos hablado de mucho más dinero.
KAPSER: Sí, en efecto. Pero esto es dinero de verdad. Con un dólar se puede comprar información por valor de 10.
Lo cuál nos lleva a una conversación que manteníamos algunos en una mesa, durante la comida después del evento. En el momento clímax de aquella conversación, alguien completaba la frase mencionada anteriormente del evento: producimos, vendemos, y cobramos tantas unidades al año.
Cobrar o no cobrar, ahí radica el valor. Lo que cuente el volao ese del blog de Dirección de Proyectos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.