26 octubre 2007

Woody Allen on Project Management

En el último libro de relatos de Woody Allen, publicado en castellano bajo el título de Pura anarquía, leo las siguientes joyas sobre la Dirección de Proyectos:

(…)
El siguiente paso fue elegir a un contratista adecuado, y mientras llegaban los presupuestos no pude por menos de advertir que la mayoría de las cantidades indicadas eran más propias de la restauración del Taj Mahal. Al final, opté por un presupuesto sospechosamente sensato.
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Nuestros sueños, nos aseguró, se verían realizados en el plazo de seis meses, y ofreció a su primogénito como sacrificio humano si el presupuesto superaba al final al presupuesto inicial. Acoquinado ante tamaña profesionalidad pregunté…
(…)
- No tiene ni que preguntarlo –repuso el contratista al instante, extrayendo un documento de un maletín repleto de contratos de toda clase para toda clase de transacciones concebibles, desde la venta de un automóvil de segunda mano hasta la contratación de músicos callejeros-, écheme un par de de autógrafos aquí, y los detalles los resolveremos sobre la marcha.
Plantándome una pluma en la mano, la guió por las líneas de puntos de un documento con grandes apartados en blanco, cuya trascendencia, me aseguró, se revelaría más tarde acercando el papel a una llama.
(…)
Conforme transcurrían los meses, la fecha de finalización de la obra, ya aplazada media docena de veces, seguía alejándose como un pack de seis cervezas en el desierto. Las coartadas se sucedían hasta el infinito como en Las mil y una noches.
(…)
Cuando planteé abiertamente al contratista mi desencanto por los incrementos en el presupuesto inicial, lo achacó a mi exigencia psicótica de cambios.