24 julio 2008

Gestión del miedo

Parece ser que una vez le preguntaron a Einstein cómo trabajaba. Sin ningún tipo de complejo respondió que “a tientas”. En verdad, algo muy propio de la investigación científica que se realiza en la misma frontera del conocimiento. No voy a decir que en un proyecto se trabaje completamente a tientas –desde luego sería un enfoque nefasto durante sus fases de ejecución-, pero existen dos estadios –durante su gestación y su planificación- en los que sí se trabaja en la penumbra y, en algunas regiones, incluso a tientas. La penumbra podría traducirse en una gestión de riesgos y andar a tientas en incertidumbre propiamente dicha –riesgo no es incertidumbre, vaya.

Pero no es de esto de lo que quería hablar, sino de la inocencia de la respuesta de Einstein. En el mundo particular de los proyectos, y empresarial en general e incluso académico, es difícil encontrarse con alguien respondiendo “no lo sé”, “no lo entiendo” o “no estoy seguro”, entre otras respuestas similares. Considero que hacen falta unas altas dosis de autoconfianza, integridad intelectual y experiencia en tener una idea general sobre de qué va este mundo –aunque, ojo, no cómo van los fenómenos concretos de este mundo; son cosas diferentes-, para manejarse con franqueza con estas respuestas. Y eso, a pesar que, de hecho, es imposible ser tan categórico cuando navegamos en contextos interdisciplinares, en condiciones de penumbra y, a veces, incluso a tientas. No hay nada malo ni deshonroso en reconocer lo obvio. Pero mira que cuesta –incluso llegando a aprender por experiencias dolorosas las situaciones complicadas en las que nos metemos por no hacer uno de esos sanos reconocimientos a tiempo. Creo que debido a las consideraciones que hacía anteriormente y a la dificultad de gestionar los miedos propios.

Sí que es verdad que, en bastantes casos, la alta dirección fomenta dichos comportamientos por no saber interpretarlos de forma adecuada –el que se mueve no sale en la foto- y, lo que es más grave, castigándolos. Pero hay que reconocerlo de forma clara: una clave fundamental en los proyectos es la incertidumbre, y gestionar la incertidumbre no tiene nada que ver con los riesgos (falta parcial de certidumbre, penumbra), ni mucho menos con la certidumbre (lo que sabemos con certeza). Gestionar la incertidumbre es lidiar con lo que no se sabe, ir a tientas. Y para ello, mejor nos irá si, para comenzar, dejamos los miedos atrás y reconocemos nuestra ignorancia.