20 mayo 2008

Sobre homo sapiens y microcontroladores, unas glosas

Las personas no somos microcontroladores. Una serie de instrucciones programadas en un equipo de microcontroladores conduce invariablemente al resultado objetivo. Las mismas instrucciones pasadas a un equipo de personas… ejem, se hace lo que humanamente se puede. Luego está el tema de la precisión: un microcontrolador puede calcular con una precisión de milisegundos, que no es la misma con la que llegan nuestros aprovisionamientos, por citar un ejemplo que puede escocer.

Un microcontrolador no dirige un proyecto. Al menos, aún no me han presentado a ninguno. Hay quien duda de si, en realidad, alguien o algo dirige un proyecto, pero eso sería asunto de una nueva rama de la metafísica.

Los paquetes informáticos para la programación de proyectos, como MS Project, utilizan microcontroladores para realizar su trabajo. Así, si en una tarea cuya duración está condicionada por el esfuerzo estimamos que se requieren 15 horas, veríamos que la tarea sucesora daría comienzo a las 16 horas del día después de comenzar la primera, teniendo en cuenta que el horario de trabajo definido en el calendario del proyecto es de 8 a 12 horas, y de 13 a 17 horas –eso sí que es reconciliación familiar-. Si, en un alarde de exquisitez, hubiéramos llegado a la portentosa estimación de 15,6 horas, entonces la finalización se produciría a las 16:36 horas. El responsable de la siguiente tarea tomaría el testigo a esa hora, trabajaría durante 24 minutos más, reanudando su actividad el día siguiente a las 8 horas como un clavo –o como un microcontrolador. Todo eso con las noventa y siete tareas del proyecto y todas sus interrelaciones nos llevaría a una duración para el proyecto de siete meses, doce días, cuarenta y siete segundos y, para los amantes de la precisión sobre el papel, tres segundos. Bienvenidos a los mundos de Yupi –del microcontrolador, quiero decir-.

Para qué tanto cálculo absurdo. ¡Oh chips que regís el cálculo de cronogramas! “Condicionado por el esfuerzo” mola, pero mola más “pasar de condicionamientos”.

Campaña Por un cronograma más saludable.