No sé por qué tanto rollo en la entrada anterior cuando se puede hacer a ritmo de rap.
17 septiembre 2008
10 septiembre 2008
Grandes proyectos científicos
Hoy se pone en explotación el mayor proyecto científico de todos los tiempos.

Algunos números:
¿Por qué? Para saber –o al menos intentarlo-:

Algunos números:
- 4.200 millones de euros de coste.
- 14 años de duración -sin contar otros 10 de desarrollo de la idea.
- Miles de personas de 80 países diferentes.
- La nevera más grande jamás construida como para mantener 150.000 neveras llenas de longanizas a 271 grados bajo cero.
- 9.800 toneladas de nitrógeno líquido y 54 toneladas de helio líquido para enfriar 9.300 imanes a 271 grados bajo cero; más frío que el espacio exterior.
- Una cámara de vacío con una presión 0,0000000000001 veces menor que la atmosférica: más vacía que el espacio exterior.
- No sólo más frío que el espacio exterior, sino que, cuando se produzca el choque de protones, se llegará a alcanzar una temperatura 100.000 veces más grande que la del centro de nuestro sol, aunque concentrada en un espacio muy minúsculo –no servirá para asar pollos, vamos.
- El supercomptador, distribuido en 33 países, más grande el mundo que tendrá que absorber la ingente cantidad de información que producirán -un 1% de la producción mundial- los experimentos, como para llenar un CD cada segundo, o casi dos millones de DVDs al año.
¿Por qué? Para saber –o al menos intentarlo-:
- Cuál es el origen de la masa.
- De qué puede estar hecho el 96% de lo que está compuesto el universo, que no es del tipo de materia que conocemos –no es que no sólo no somos el centro del universo, sino que estamos hechos de algo completamente marginal en cuanto a la composición del universo.
- Por qué hay mucha más materia que antimateria –la antimateria sigue formando parte de ese 4% de lo que conocemos, ojo.
- Qué pasó durante el primer segundo de existencia de nuestro universo.
- Si existen más dimensiones además de las tres que conocemos: arriba-abajo, izquierda-derecha y delante-detrás.
- 11/09/08 Se me olvidaba, porque se producen resultados colaterales como la Web, la computación distribuida y nuevos tratamientos del cáncer.
08 septiembre 2008
¿Granizada sobre mi proyecto? El regreso de los cuellos de botella fantasma
Hace unos tres meses desmitificamos el excesivo protagonismo que se suele dar a los cuellos de botella en la creación de atascos en un sistema, y destacamos el que tienen las pequeñas fluctuaciones a las que están sujetas sus partes. Vamos ahora a indagar un poco más en sus sutiles influencias. Y recurriremos de nuevo al caso del tráfico de vehículos.
Quien haya estado en un atasco o retención en una autopista, formado antes de la eliminación de un carril, habrá estado tentado a pensar muchas veces que si no fuéramos tan egoístas, y guardáramos una distancia al vehículo de enfrente lo suficientemente grande como para que los vehículos que tienen que abandonar el carril que está cortado se puedan incorporar al nuestro, sin que por ello tengan que aminorar su velocidad y detenerse, la retención o el atasco podría evitarse. Estas dos formas de proceder vienen representadas en el siguiente par de simulaciones; la egoísta a la izquierda y la cooperativa a la derecha.


Pero, como vimos en la película incluida en aquella entrada, no se necesita más de un carril para que se produzca la retención, ni tan siquiera un obstáculo físico. La causa de la aparición de la retención es algo como cierto valor crítico de la densidad de vehículos por unidad de longitud. Obviamente, si la densidad de vehículos en la figura de la derecha estuviera por debajo de la crítica no habría nada que impidiera que funcionase. Pero también puede darse el caso de que, incluso habiendo suficiente espacio para permitir que los vehículos que abandonan el carril cortado para incorporarse al otro de una forma ordenada, la densidad de vehículos esté por encima de la crítica, con lo que el sistema estaría fuera de su equilibrio natural. Cualquier pequeña fluctuación provocará esa transición de fase de la que hablábamos y se producirá la retención. En realidad, la simulación de la derecha será muy bonita y perfecta, pero no tiene en cuenta el hecho de que existan fluctuaciones estadísticas en el estado de las partes del sistema; en este caso la velocidad de los vehículos. Por tanto, nuestro gozo en un pozo. La solución de la cooperación, que parecía tan buena, no lo es en el fondo. Aprovecho esto para efectuar la distinción entre una inspección superficial de los hechos, sin ningún tipo de elaboración intelectual, y otra que va más allá de lo aparente, más crítica. Es esta última la más adecuada para encontrar soluciones.
Que hayamos dicho que estas configuraciones, como la de la simulación de la derecha, estén fuera del equilibrio, no quiere decir que no puedan mantenerse durante algún tiempo –esto es, la transición de fase no tiene por que producirse de forma inmediata. A veces pueden mantenerse durante algún tiempo dentro de lo que se llama un equilibrio metaestable. Por ejemplo, el agua pasa de estado líquido a sólido (hielo) a 0 grados centígrados. Pero a veces se puede enfriar por debajo de los cero grados manteniendo su estado líquido; sólo que cualquier perturbación hará que se solidifique repentinamente. Un fenómeno nada extraño que se produce sobre nuestras cabezas cada vez que vemos una granizada. Así que no nos extrañe que nuestra solución a la retención pudiera funcionar durante un momento. Sólo habría que esperar a que se produjera la primera perturbación, fluctuación, esa pequeña variación en la velocidad de alguno de los vehículos para que, ¡zas!, nos quedemos atascados.
Aprovecho la coyuntura para parabolizar un poco. Nuestro miedo al conflicto –en un proyecto, aunque sea en pequeñas dosis, es inevitable- hace que, para evitar que llueva y mojarnos, sobreenfriemos el ambiente. Lo único que conseguimos es crear artificialmente una situación metaestable que dura lo que se tarda en que cualquiera de los pequeños detalles que se suceden continuamente en el proyecto, una mínima chorrada, desate la caja de los truenos y una tremenda granizada asole nuestro proyecto. ¿Efecto mariposa? No, efecto “todo va bien”. Y, como dice Murphy, si crees que todo va bien en el proyecto es que no te estás enterando de nada.
Quien haya estado en un atasco o retención en una autopista, formado antes de la eliminación de un carril, habrá estado tentado a pensar muchas veces que si no fuéramos tan egoístas, y guardáramos una distancia al vehículo de enfrente lo suficientemente grande como para que los vehículos que tienen que abandonar el carril que está cortado se puedan incorporar al nuestro, sin que por ello tengan que aminorar su velocidad y detenerse, la retención o el atasco podría evitarse. Estas dos formas de proceder vienen representadas en el siguiente par de simulaciones; la egoísta a la izquierda y la cooperativa a la derecha.
Pero, como vimos en la película incluida en aquella entrada, no se necesita más de un carril para que se produzca la retención, ni tan siquiera un obstáculo físico. La causa de la aparición de la retención es algo como cierto valor crítico de la densidad de vehículos por unidad de longitud. Obviamente, si la densidad de vehículos en la figura de la derecha estuviera por debajo de la crítica no habría nada que impidiera que funcionase. Pero también puede darse el caso de que, incluso habiendo suficiente espacio para permitir que los vehículos que abandonan el carril cortado para incorporarse al otro de una forma ordenada, la densidad de vehículos esté por encima de la crítica, con lo que el sistema estaría fuera de su equilibrio natural. Cualquier pequeña fluctuación provocará esa transición de fase de la que hablábamos y se producirá la retención. En realidad, la simulación de la derecha será muy bonita y perfecta, pero no tiene en cuenta el hecho de que existan fluctuaciones estadísticas en el estado de las partes del sistema; en este caso la velocidad de los vehículos. Por tanto, nuestro gozo en un pozo. La solución de la cooperación, que parecía tan buena, no lo es en el fondo. Aprovecho esto para efectuar la distinción entre una inspección superficial de los hechos, sin ningún tipo de elaboración intelectual, y otra que va más allá de lo aparente, más crítica. Es esta última la más adecuada para encontrar soluciones.
Que hayamos dicho que estas configuraciones, como la de la simulación de la derecha, estén fuera del equilibrio, no quiere decir que no puedan mantenerse durante algún tiempo –esto es, la transición de fase no tiene por que producirse de forma inmediata. A veces pueden mantenerse durante algún tiempo dentro de lo que se llama un equilibrio metaestable. Por ejemplo, el agua pasa de estado líquido a sólido (hielo) a 0 grados centígrados. Pero a veces se puede enfriar por debajo de los cero grados manteniendo su estado líquido; sólo que cualquier perturbación hará que se solidifique repentinamente. Un fenómeno nada extraño que se produce sobre nuestras cabezas cada vez que vemos una granizada. Así que no nos extrañe que nuestra solución a la retención pudiera funcionar durante un momento. Sólo habría que esperar a que se produjera la primera perturbación, fluctuación, esa pequeña variación en la velocidad de alguno de los vehículos para que, ¡zas!, nos quedemos atascados.
Aprovecho la coyuntura para parabolizar un poco. Nuestro miedo al conflicto –en un proyecto, aunque sea en pequeñas dosis, es inevitable- hace que, para evitar que llueva y mojarnos, sobreenfriemos el ambiente. Lo único que conseguimos es crear artificialmente una situación metaestable que dura lo que se tarda en que cualquiera de los pequeños detalles que se suceden continuamente en el proyecto, una mínima chorrada, desate la caja de los truenos y una tremenda granizada asole nuestro proyecto. ¿Efecto mariposa? No, efecto “todo va bien”. Y, como dice Murphy, si crees que todo va bien en el proyecto es que no te estás enterando de nada.
04 septiembre 2008
Feynman on Project Management
Debido al comentario de Improbable en la anterior entrada, no he podido evitar comentar algo sobre las enseñanzas que podemos obtener de Richard Feynman para la Dirección de Proyectos: curiosidad, pasión por la incertidumbre, integridad intelectual, enfrentarse a lo desconocido a pecho descubierto, sin corsés ni esquemas mentales preconcebidos.En primer lugar, un grandioso ejemplo de una explicación sencilla, clara y objetiva de las razones que pueden subyacer a un hecho. Sin el tipo de lenguaje oscuro y/o rimbombante que se utiliza para disimular el hecho de que no se tiene nada que decir: su célebre comparecencia televisada en la comisión Rogers que investigó las causas del accidente del transbordador espacial Challenger. Quiero hacer especial hincapié en que, cuando unas líneas más atrás decía objetiva, no me refería a que la explicación sea o no demoledora –independientemente de que en realidad determinara la causa-, sino a que el proceso utilizado es objetivo, permite mantener un debate en un nivel objetivo susceptible de llegar a unas conclusiones que se tornan inevitables para todo el mundo –es decir, aquello no se convierte en un gallinero ni un tratado de filosofía posmoderna-. En esos términos es como debería llevarse una sesión de control de un proyecto y un análisis de causas de desviaciones.
En segundo lugar estas declaraciones en una entrevista con la BBC en las que habla de nuestra posición ante lo desconocido y nuestra convivencia con la incertidumbre –¿suena de algo?-. Toda una declaración de principios.
Y por último, amigos, por qué la Dirección de Proyectos -como subconjunto de otras disciplinas- no es una ciencia.
No es lo que sabemos lo que importa, sino lo que aún no sabemos –y nuestra predisposición a querer conocerlo-. Porque vivimos en un mundo de incertidumbres y no de certidumbres. Entonces, ¿por qué demonios se juzga a un candidato por lo que hay escrito en su currículum y no por los espacios en blanco? No debería extrañarnos por que nos pilla siempre el toro.
03 septiembre 2008
Determinismo, aleatoriedad, Deming y barbaridades estadísticas
Leo en esta noticia algo, una interpretación, que también suele ser habitual en una sesión de control de un proyecto, análisis de ventas de una empresa, etc. Al parecer, durante el fin de semana de hace dos semanas, hubo una víctima mortal más en accidentes de tráfico que en el mismo periodo del año pasado. Como a lo largo del 2008 estas cifras habían venido siendo menores respecto a sus respectivas del año anterior, la conclusión del periodista es que ha habido un “frenazo al descenso de muertes en la carretera”. ¿Podemos ser tan categóricos en la conclusión? ¿O más bien nos estamos dejando cegar por una mala comprensión de la aleatoriedad? Concretamente una confusión en lo que Deming denominó “comprender la variación de un sistema”.
Todo comienza cuando nos dejamos llevar por la ilusión de que una variable es determinista, posee un valor determinado, cuando, en realidad, está sujeta a fluctuaciones estadísticas. A las variaciones producidas por las fluctuaciones estadísticas, una especie de ruido intrínseco al propio sistema debido a la aleatoriedad, se las denomina variaciones de causa común. Mientras que a las variaciones que van más allá de ese rango, producidas por agentes externos al sistema, se las denomina variaciones de causa especial. Mejoras en el estado de las carreteras, eliminación de puntos negros o disuasión en hábitos de conducción peligrosos mediante el sistema de puntos, serían causas especiales con el fin de reducir el número medio de accidentes. Pero un número medio es precisamente eso, un promedio. Las variaciones de causa común hacen que los valores reales fluctúen alrededor de ese promedio. Y siempre van a estar ahí.
Hay que comprender la variación de un sistema si se quiere mejorar su funcionamiento, dice Deming. Y para ello hay que evitar cometer dos errores: tratar las variaciones de causa común como de causa especial -que es lo que se hace en la noticia citada al inicio- o tratar las variaciones de causa especial como de causa común. Una pequeña variación, aunque cambie la posible tendencia, tendrá con mayor probabilidad una causa común que una especial –que las acciones emprendidas para reducir el número de accidentes hubieran dejado realmente de tener efecto, cosa que finalmente no ha resultado ser así-. La aleatoriedad tiene esas cosas.
Por lo que respecta a la Dirección de Proyectos, el error de forzar o violentar al sistema al tomar una variación de causa común como una especial, se puede dar en el seguimiento y control de un proyecto, y las decisiones que toma el jefe de proyecto basadas en esa medida del rendimiento. Respondiendo a pequeñas variaciones o desviaciones realizando cambios puede acabar con empeorar su curso. Que el ruido no nos ponga nerviosos.
Todo comienza cuando nos dejamos llevar por la ilusión de que una variable es determinista, posee un valor determinado, cuando, en realidad, está sujeta a fluctuaciones estadísticas. A las variaciones producidas por las fluctuaciones estadísticas, una especie de ruido intrínseco al propio sistema debido a la aleatoriedad, se las denomina variaciones de causa común. Mientras que a las variaciones que van más allá de ese rango, producidas por agentes externos al sistema, se las denomina variaciones de causa especial. Mejoras en el estado de las carreteras, eliminación de puntos negros o disuasión en hábitos de conducción peligrosos mediante el sistema de puntos, serían causas especiales con el fin de reducir el número medio de accidentes. Pero un número medio es precisamente eso, un promedio. Las variaciones de causa común hacen que los valores reales fluctúen alrededor de ese promedio. Y siempre van a estar ahí.Hay que comprender la variación de un sistema si se quiere mejorar su funcionamiento, dice Deming. Y para ello hay que evitar cometer dos errores: tratar las variaciones de causa común como de causa especial -que es lo que se hace en la noticia citada al inicio- o tratar las variaciones de causa especial como de causa común. Una pequeña variación, aunque cambie la posible tendencia, tendrá con mayor probabilidad una causa común que una especial –que las acciones emprendidas para reducir el número de accidentes hubieran dejado realmente de tener efecto, cosa que finalmente no ha resultado ser así-. La aleatoriedad tiene esas cosas.
Por lo que respecta a la Dirección de Proyectos, el error de forzar o violentar al sistema al tomar una variación de causa común como una especial, se puede dar en el seguimiento y control de un proyecto, y las decisiones que toma el jefe de proyecto basadas en esa medida del rendimiento. Respondiendo a pequeñas variaciones o desviaciones realizando cambios puede acabar con empeorar su curso. Que el ruido no nos ponga nerviosos.
02 septiembre 2008
La Aventura de Aprender: un tanto para El Corte Inglés
En una cultura mediática y mediocre que menosprecia la ciencia y la curiosidad, y fomenta, en cambio, el pensamiento mágico, el relativismo y la ociosidad intelectual, nos encontramos, de vez en cuando, con atisbos de esperanza, como este anuncio:
Animo a El Corte Inglés a seguir en esta línea y afine más la clasificación temática de sus librerías, reubicando todos los libros pseudocientíficos que se encuentran, por error, en las estanterías dedicadas a divulgación científica.
Animo a El Corte Inglés a seguir en esta línea y afine más la clasificación temática de sus librerías, reubicando todos los libros pseudocientíficos que se encuentran, por error, en las estanterías dedicadas a divulgación científica.
26 agosto 2008
Paréntesis veraniego
Vean esta película.
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